El mundialista del 30 que vistió la rojiblanca
- Prensa Glorioso 89

- 30 jul 2020
- 7 min de lectura
Alberto Chividini jugó el primer mundial de la historia y a los pocos días llegó a Unión. Futbolista, precursor del básquet Tatengue y entrenador. La historia de quién, de no haber sido por las duras negociaciones por su pase, se hubiera convertido en el primer mundialista del Club.

El 30 de julio de 1930 Argentina caía ante Uruguay en el Centenario de Montevideo por 4 a 2 en la final del primer mundial de la historia. Un año antes, nuestra Selección se consagraba Campeón Sudamericano (hoy Copa América) al vencer en la final al dos veces consecutivas Campeón Olímpico, Uruguay. De esos planteles fue parte Alberto Chividini, y de él, el fútbol de aquel entonces, y las idas y venidas por su incorporación trata esta historia.
Un pase de novela
Nacido en Santa Fe el 23 de febrero de 1907, es decir pocos días antes de la histórica reunión en casa de los Baragiola, la llegada del jugador a nuestro Club fue una auténtica novela por lo compleja que fue la negociación. Chividini viajó de chico al norte argentino junto a su padre, trabajador ferroviario al igual que él, y allí jugó en diferentes equipos de Salta y Tucumán, siendo Central Norte Argentino de Tucumán la institución en la que se encontraba antes de venir al Tate.
La directiva rojiblanca le pidió el pase del half a sus pares tucumanos, pero la tarea no fue nada fácil. Chividini venía de consagrarse Campeón Sudamericano y su nombre sonaba mucho en Buenos Aires, por lo que ni la insistencia del jugador para retornar a su ciudad natal, argumentando razones laborales, logró convencer a la directiva.
Acá debemos hacer una aclaración, estas negociaciones ocurrían en un fútbol que aún era “amateur”, es por eso que, si bien ya se cobraba por jugar, los footballers eran contratados para supuestamente “trabajar” en empresas, lo que argumentó Chividini a los tucumanos. Esta fue la época que se conoció como "amateurismo marrón", y que se dio en todos los países siendo Inglaterra, la inventora del fútbol, la primera en sincerar la cuestión en 1885. Muchas décadas después se daría una situación parecida con los primeros equipos de rugby profesional de Europa y Oceanía.

Pero volvamos a lo nuestro, las idas y venidas con las negociaciones eran materia de comentarios entre los unionistas y la prensa local y, para muestra, un ejemplo. El 18 de junio el diario El Orden tituló: “Hoy llega a Santa Fe Chividini". Sin embargo, tres días después el mismo medio debió retractarse ante las declaraciones cruzadas: “Días pasados dijimos que Chividini venía a esta ciudad a radicarse definitivamente, pues así nos lo manifestó un dirigente de Unión que nos exhibió un telegrama del aludido jugador, quien le anunciaba que estaría al día siguiente, junto con sus familiares en Santa Fe. Pero esto no fue así y la nota periodística se completaba con declaraciones del jugador a La Gaceta de Tucumán, en las que informaba que no lo dejaban venir a Unión: “Pensaba hacerlo, pero al no concederme el pase el club Central Norte, al cual pertenezco, he dejado sin efectos mis propósitos de traslado. Si Central Norte no me concede el pase, debo seguir prestando mis servicios a dicha institución”.
El mismo día de la nota aparecida en el periódico santafesino, Chividini fue convocado para integrar la selección nacional que disputaría el Mundial. Si antes los dirigentes tucumanos eran un hueso duro de roer, esta noticia directamente tornó imposible su llegada, o casi.
La cita mundialista comenzaba el 13 de julio, pero días antes, el 28 de junio, el presidente de Unión Juan Guastavino viajó a Buenos Aires para encontrarse con el codiciado half en plena actividad previa al campeonato internacional. Estas conversaciones ¿darían? sus frutos días después y luego explicaremos la duda. La cuestión es que cinco días después de la final en Uruguay, Chividini se puso la rojiblanca en ocasión de un amistoso que ganamos 3 a 2 a Sanjustino como visitantes. Su llegada al Tate fue una revolución, sobre todo porque se trataba de un jugador de selección (hizo tres goles en toda su etapa albiceleste). La cobertura mediática fue importante y sobre su debut el diario El Orden comentó: “Chividini tuvo un desempeño brillante, siendo insistentemente aplaudido por el numeroso público, a quien había sido presentado antes del partido”.
Tras ese juego formó parte del plantel unionista que participó en el Torneo Relámpago Nocturno que desde el 30 de agosto disputaron también Gimnasia y Esgrima de Ciudadela, Brown y Belgrano de Rosario. La vuelta olímpica la darían plantel e hinchas del Pistolero.
Pero aquí debemos detenernos un poco, como ya dijimos en otras oportunidades, en la historia de Unión hay pequeños o grandes detalles e historias incompletas o erróneas, sobre todo de décadas pasadas y este es un ejemplo. En Unión siempre se toma como oficial su llegada tal cual lo contamos hasta ahora, pero hay un detalle, diversos medios nacionales y locales dicen que oficialmente jugó desde 1931. ¿Qué pasó en el medio? Según nuestra investigación Alberto llegó tal cual lo contábamos más arriba, el 4 de agosta de 1930, y jugó esos partidos, pero la negociación no estaba cerrada, pues el pase aún no se había concretado puesto que la dirigencia de Central Norte de Tucumán seguía con su férrea postura negociadora. Sobre este tema en una entrevista que le hiciera El Gráfico en enero del 36, ya como jugador de San Lorenzo, se explicaba que producto de la negativa de la institución tucumana de otorgarle el pase, estuvo inactivo ese año y aprovechó para realizar una gira con Vélez por el Pacífico. Es por ello que, si bien jugó esos partidos antes mencionados, aún su pase no estaba cerrado, por lo que optó por jugar unos meses para los de Liniers.
En el Tatengue

Solucionados los problemas del pase más largo de la historia de Unión, repasemos un poco su carrera en el Tate y su participación en el Mundial.
Con la llegada de la Liga Santafesina Profesional de Fútbol en 1931, Unión consiguió el título en la segunda temporada (el primero fue para Gimnasia y Esgrima). De ese campeonato del 32 (la nota de El Gráfico incurre en un error) se ha dicho hasta el cansancio que Chividini fue el jugador más importante de ese año para el Tate. Recordado es un partido ante Brown que íbamos perdiendo 3 a 0, pero el ímpetu y calidad futbolística demostrada por el medio unionista hicieron que pasara a jugar de centrofordward, logrando un vuelco sorprendente del equipo, lo que permitió ganar 7 a 3.
También jugó en el 32 el clásico que les ganamos por 6 a 0, y estuvo en la inauguración de las luces de nuestro estadio cuando vencimos a Central por 3 a 1. Hasta aquí algo con respecto al fútbol, pero de regalo les dejamos la anécdota que contó en El Gráfico, la cual ocurrió enfrentando a Belgrano de Paraná y que roza lo policial.
Botando la americana

Pero Chividini no solamente era jugador de fútbol, también lo era de basketball. Buenos comentarios de sus cualidades para el baloncesto llegaban desde las provincias del noroeste, y lo mismo ocurrió en nuestro medio. Fue Alberto, al igual que otros futbolistas de Unión, precursor de esta actividad y la foto que compartimos lo demuestra.
Debemos aclarar que en ese entonces Unión aún no estaba federado en este deporte, eso ocurriría en 1934. Lo que hacía Unión en ese entonces era participar de torneos conjuntamente con Regatas y Gimnasia y Esgrima, quienes en ese orden iniciaron la práctica del básquet en Santa Fe.
En el mundial
El debut de Alberto Chividini en el mundial fue el 19 de julio a las 15 horas en el triunfo ante México por 6 a 3. El partido correspondió al Grupo 1 en el que también estuvieron Chile y Francia. Ese encuentro se recuerda por la cantidad de goles, por los 3 penales cobrados (incluso se cobró el primero de la historia de los Mundiales) y por la ausencia del capitán argentino Manuel “Nolo” o “Piloto Olímpico” Ferreira, quien pidió permiso para ausentarse porque tenía que viajar a Buenos Aires a rendir un examen de la Facultad. Sobre su segundo apodo, puesto que alguien puede preguntarse ya que estamos de anécdotas, debemos decir que este se debe a que en los Juegos Olímpicos de Amsterdam fue jugador y técnico a la vez.
Con respecto a su participación en el Mundial, es bueno recordar también lo que el historiador Adrián de Benedictis comentó en alguna oportunidad sobre la final del campeonato y la posibilidad truncada de que el jugador formara parte de ese equipo en medio de las amenazas sufridas por el plantel argentino y en la cual Luisito Monti se llevara la peor parte: “Chividini, a quien apodaban despectivamente “Payuca” iba a jugar la final del 30. Hasta unas horas antes de empezar el partido se sabía que jugaba él, porque el cinco titular, Luis Monti, estaba muerto de miedo por las amenazas de muerte que había recibido. Pero los dirigentes, con Pedro Bidegain a la cabeza, presionaron y el técnico Francisco Olázar aceptó ponerlo, a pesar de todo. Monti fue un desastre y Chividini, que se quedó con las ganas, hasta el último día creyó que ese pudo haber sido el partido de su vida. Tal vez la historia de aquella final que fue ganada por los uruguayos por 4-2, como se sabe, pudo haber cambiado si jugaba Chividini en vez de Monti”.
Jugosa venta

Como no podía ser de otra manera, un jugador de este calibre era codiciado y valía sus buenos pesos de ese entonces, fue por esto que en 1933 Alberto Chividini fue vendido a San Lorenzo por la dirigencia de Francisco Anello en la jugosa suma de $7000. Por la operación, los Gauchos de Boedo se comprometían además a afrontar un partido en Buenos Aires ante Unión. Negocio redondo para el club y para un futbolista que ya en Capital Federal tendría más prensa y contratos publicitarios como el que compartimos en este informe. Allí seguiría su exitosa carrera conjuntamente con tres ex Gimnasia de Ciudadela, Gabriel Magán, Genaro Canteli y Ricardo Cavadini. Luego de seis temporadas, pasaría a Vélez un año y después dejaría el fútbol para dedicarse a la dirección técnica.
Con el buzo de entrenador, y tras dirigir en otras instituciones, llegó a Santa Fe para conducir a Unión en 1945. La dirigencia encabezada por el presidente Benito Beltrame lo contrató para cambiar el rumbo futbolístico, pues el equipo venía muy golpeado por la magra campaña anterior. Luego también pasaría a comandar al equipo del club ubicado al sur de la ciudad, pero ese es otro cantar. Lamentablemente falleció a los 61 años de un ataque al corazón el 31 de octubre de 1961. Su buen fútbol y su estrella brillaron en Unión.
Recopilación de datos: Luciano Pozzo (G89)
Fuentes y fotos:
Libro de los 100 años de Unión
Diario El Litoral "El tucumano Chividini anidó en el corazón santafesino"
Revista El Gráfico N° 860
Enciclopedia Historia del Fútbol
La 750 Salta FM "De la Liga Salteña a la Selección"





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