Reflexiones en tiempo de aislamiento
- Prensa Glorioso 89

- 30 abr 2020
- 4 min de lectura
Actualizado: 5 may 2020

Si, como en las series de televisión o en las novelas por entregas, pudiéramos ponerle título al capítulo de éste tiempo en el Club, creo que el más adecuado sería “EN AUSENCIA DE GRANDEZA”.

Después de muchísimos años de ser socio en Unión, de esos apasionados por el fútbol en la cancha o en las interminables charlas de café, decidí hace un tiempo involucrarme en la vida política del Club, cuando terminé de convencerme que la única manera de cambiar las cosas que no nos gustan, es involucrándose. Trabajo en la Agrupación Glorioso 89 porque no me caben dudas que es el lugar donde, a mi juicio, se entremezcla gente con experiencia y trayectoria en el Club y jóvenes que vienen avanzando con una impronta particular y avasalladora. Como todo grupo dinámico, tenemos muchas maneras de ver todo lo que pasa en Unión, pero hay una cosa que nadie discute y todos profesamos: ¡LA VISIÓN DE UN CLUB CADA VEZ MÁS GRANDE! Y ese es nuestra principal diferencia con el oficialismo gobernante en el Club: Su ausencia de grandeza en todos los actos que realizan. De visión, de determinación y de coraje para tomar decisiones que nos indiquen que aspiran a un Club en crecimiento, como anhelan sus socios. Basta mencionar el desguace de los equipos de fútbol sin ningún salto de calidad, ni en lo deportivo ni en lo económico; el nulo proyecto de inferiores con escasas posibilidades para nuestros chicos y el permanente recambio de coordinadores o entrenadores exitosos; la escasa infraestructura para esas inferiores; el deterioro edilicio del Club y los lugares de entrenamiento; las obras inconclusas; las promesas de campaña incumplidas; la administración espantosa de los recursos que los obligan, a más de 10 años de ser conducción, a requerir de “papá billetera” hasta para comprar pelotas para entrenar; la poca credibilidad en el Presidente que generaron hasta una auditoría de socios para comprobar si lo que dice es verdad, etc. Y, por si hiciera falta reafirmar esto que digo de la falta de grandeza de la directiva actual, podemos recordar el hecho de haber efectuado todos los deberes para conseguir que se vaya por la puerta de atrás el técnico más exitoso de la historia e ídolo deportivo. Tuvimos todo para dar el gran salto de calidad futbolístico, y esta conducción decidió malvender o regalar todo el patrimonio, y reemplazarlo por una oferta de “saldos y retazos” que desembocó en la mediocre campaña, que nos encuentra hoy, con los campeonatos terminados, habiendo perdido cualquier objetivo deportivo superador para el próximo año; y como frutilla del postre, el aval de nuestra dirigencia a la ridícula decisión de AFA, que nos hace volver a mirar de reojo la nefasta tablita de los promedios.

Y para darle una vuelta de rosca más reafirmando la mediocridad de objetivos de la directiva actual, vemos azorados hoy ésta novela de especular con la vuelta o no del fútbol para contratar un nuevo cuerpo técnico, con el único fin de ahorrarse unos pesos por no pagar esos sueldos por estos meses. Pobrísima concepción. Mirada cortísima. Ya pasaron 40 días sin entrenador. Los jugadores entrenan solos, sin el control de quien los va a conducir. El 30 de junio vencen contratos y no le van a dar al técnico la posibilidad de elegir. Hay que establecer una política de inferiores distinta considerando que no va a haber descenso por dos años, y sobre eso no está opinando quien los va a hacer jugar o no. Un entrenador en funciones ya estaría, aunque sea virtualmente, involucrándose, conociendo el Club y los jugadores, y resolviendo cuestiones que hoy están en manos vaya uno a saber de quién. Todos los clubes de primera división están trabajando con sus técnicos comandando todo. En Unión están pensando cómo ahorrar un poco. Tristísimo. Pero coherente con ésta administración. No olvidemos que el Presidente opinó hace poco que “hay que conformarse porque esto es Unión”. Un pensamiento en las antípodas de lo que yo pienso y lo que pensamos en Glorioso 89. La soberbia, la ambición y el poder muchas veces ciegan a las personas. Sobre todo, cuando se creen dueñas de los votos, sin entender que el socio te elige para que le ratifiques la confianza que te deposita, que seas digno de lo que él ama y que lo enaltezcas, transfiriendo un compromiso ético y de trascendencia que hay que honrar. Los votos son prestados. Y sólo para que hagas lo mejor. Y cumplas con lo prometido. Siempre hay tiempo para volver a las fuentes que confiaron en vos. Sólo hay que tener un proyecto político claro. Actuar de cara al socio. Obviar a “los enredadores”. Y escuchar. Escuchar mucho. No todos los que dicen lo que no me gusta escuchar, es porque me quieren boicotear. Pero para eso hay que rescatar algo que hoy, a mi juicio, falta en el Club: HUMILDAD. Releyendo lo escrito, me vino a la memoria una frase de Woody Allen: “Lo único que está entre la grandeza y yo…soy yo.”
Fotos: Google.





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